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Invitación

Te invito desde el destierro.
Sin despecho, sin rencores.
En este risueo encierro,
hospital de mis dolores,
estoy cantando el entierro
de nuestros muertos amores.

Prevista estaba la suerte!
Inquietos y casquivanos,
y puestos entre tus manos,
murieron de mala muerte,
que no hay cosa menos fuerte
que unos amores livianos.

El tuyo liviano era,
y el que te di no me extraa
que vctima suya fuera.
Ya no eres t la primera
pobre mujer que me engaa
de esa sencilla manera!

Y en este juego de amor
s que quieres demostrar
que no fui yo el burlador...
Tranquila puedes estar,
que yo mismo har constar
que es muy tuyo el tal honor.

Y dgote sin recelo
que tu engao hzome dao,
porque yo no soy de hielo;
mas no te parezca extrao
que ahora bendiga ese engao
que le abre a mi amor el cielo.

Pondrlo en lugar seguro,
pues, tras fracaso tan duro,
no a ms mujeres confo
un amor como este mo,
que, por no ser todo impuro,
te ha parecido muy fro.

De una aspiracin bendita
te he querido hablar mil veces:
mas sospecho, mujercita,
que esta idea que me agita
no cabe en las estrecheces
de tu linda cabecita.

Haciendo estoy penitencia,
y quiera Dios perdonarme
amores tan desdichados:
quiero limpiar mi conciencia
para ante Dios presentarme
sin esos ruines pecados.

Y limpio de vaho impuro
de aquel amor tentador,
tan torpe como inseguro,
despus que me sienta puro,
pondr en Dios todo mi amor,
que en Dios estar seguro.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Antes que en ese camino,
por donde corres sin tino,
des con un mal caballero
que juegue con tu imprudencia,
te invito a hacer penitencia
y a cambiar de derrotero.

Qu, te res? Cuntas veces
he temido, mujercita,
que esta sana aspiracin
no cabe en las estrecheces
de esa linda cabecita
y ese enfermo corazn!...


JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN




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