☰ menú
 


Tránsitos

¡Qué bien te siento bajar!
¡Qué despacio vas entrando,
calliente, viva, en mi cuerpo,
desde ti misma manando
igual que una fuente, ardiendo!
Contigo por ti has llegado
escondida bajo el viento
-desnuda ante él-, y en mis párpados
terminas, doble, tu vuelo.
¡Qué caliente estás! Tu brazo
temblando arde ya en mi pecho.
Entera te has derramado
por mis ojos. Ya estás dentro
de mi carne, bajo el árbol
de mis pulsos, en su sombra
bajo el sueño:
¡Entera dentro del dueño!
¡Qué certera en mi descanso
dominas al fin tu reino!
...Pero yo me salgo, salto
libre fuera de mí, escapo
por mi sangre, me liberto
y a ti filtrándome mágico
vuelvo a dejarte en el viento
otra vez sola, buscando
nueva prisión a tu cuerpo.




De Cuerpo perseguido (1927-1928)


Tomado de la revista: Movimiento actual, México
Selección : Eduardo Moga

EMILIO PRADOS

hits

1,799,299 lecturas del poema




regresar