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De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios (I)

Podra ser que la msica y la poesa fueran una misma cosa, o
tal vez dos cosas que se necesitan mutuamente como la boca y
el odo, pues la boca no es ms que un odo que se mueve y
que contesta
.
Novalis


Miro la msica de Schumann
como se ve un libro, una moneda
o una lmpara.
Ocupa su lugar en la sala situndose,
con movimientos felinos,
entre el recuerdo de mi padre
y el color de la alfombra.
De pronto, pjaros muertos
estrellan las ventanas.
Yo miro la msica de Schumann
y escribo este poema
que crece con la noche
:



I


Hoy converso contigo, Robert Schumann,
te cuento de tu sombra en la pared rugosa
y hago que mis hijos te oigan en sus sueos
como quien escucha pasar un trineo
tirado por caballos enfermos.
Estoy harto de todo, Robert Schumann,
de esta urbe pesarosa de torrentes plomizos,
de este bello pas de pordioseros y ladrones
donde el amor es mierda de perros policas
y la piedad un tiro en parietal de nio.
Pero tu msica, que se desprende
de los socavones de la demencia,
impulsa por mis venas sus alcoholes benficos
y lleva hasta mis ligamentos y mis huesos
la quietud de los puertos cuando el cicln se acerca,
la faz del otro que en m se desespera
y el poderoso canto de un guerrero vencido.




Seleccin: Eduardo Miln y Ernesto Lumbreras

FRANCISCO HERNÁNDEZ

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