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El Suplicio

La fiebre se parece a Dios.
La locura: la última oración.
Largo tiempo he bebido de un extraño cáliz
hecho de alcohol y heces
y vi en la marea de la copa los peces
atrozmente blancos del sueño.
y al levantar la copa, digo
a Dios, te ofrezco este suplicio
y esta hostia nacida de la sangre
que de todos los ojos mana
como ordenándome a beber, como ordenándome morir
para que cuando al fin sea nadie
sea igual a Dios.



De: Poesía completa, 1970-2000

LEOPOLDO MARÍA PANERO

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