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El futuro

Yo amo esta tierra pobre y apretada
que más se expande cuanto más se aprieta.
Su herida, más que herida es una grieta
en la roca del alma calcinada.

Yo me arrodillo ante la tosca grada
que el dolor del Santísimo sujeta.
Y la luz en un rayo me interpreta
toda la inspiración atormentada.

Suena un disparo. Se alza la bandada
de palomas, como alas de profeta
Una anciana se inclina resignada.

Pero yo sé que hay otra luz secreta
–la que en la sien del niño está guardada–
más fuerte aún que el canto del poeta.

DAVID ESCOBAR GALINDO

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