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Tu carne olía ricamente a otoño

Tu carne ola ricamente a otoo,
a hmedas hojas muertas, a resinas,
a ctricos aceites y a glisinas
y a la etrea fragancia del madroo.

Hbil como una boca era tu coo.
Siempre haba, despus de tus felinas
agonas de gozo, en las divinas
frondas de tu deseo, otro retoo.

Te aflojabas de pronto, exage y yerta,
suicidada del xtasis, balda,
y casta y virginal como una muerta.

Y poco a poco, dulcemente, luego,
absuelto por la muerte renaca
tu amor salvaje y puro como el fuego.



X De: Coleccin reservada de sonetos votivos


TOMÁS SEGOVIA




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