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De:

Roberto Arizmendi

Título Mensaje:

Un brindis por Saúl

Comentario:

Un brindis por Saúl

Para Saúl Ibargoyen
Siempre en la memoria.

Su palabra fue un canto libertario
que invitaba a construir un mundo nuevo,
su voz no mendigó nunca un derecho
sino exigencia vital comprometida.

También supo de flores y de arpegios
de la dulzura frente a la tersa piel de una muchacha
y la sonrisa después de una mirada tierna
del amor sublime y fiel que lo envolvía.

En su camino nos cruzamos muchos
y aprendimos a andar, paso a paso,
a su ritmo y compás, secreto eterno,
donde se vislumbraba siempre el horizonte.

Su palabra está, junto también con su sonrisa,
en tanta cuartilla emborronada, en tanto tiempo,
y junto a su recuerdo perenne levantamos una copa
para que nunca se aparte, jamás, de la memoria.

Roberto Arizmendi

26 de marzo de 2019.

Fecha:

26-03-2019 [10:20:59]



De:

Wilson Javier Cardozo

Título Mensaje:

desde la propia ficción

Comentario:

Saúl sabía disfrutar de la amistad y de la inteligencia. Rescato, de entre tantas imágenes de recuerdos de tiempos compartidos, una tarde en que compartíamos cafés y sándwiches calientes (junto a Mariluz y Zenia) en el Palacio Salvo, poco antes de ingresar a un programa de Radio Nacional… Como si fuera su propio habla, me comentó alguna cosa aparentemente trivial en el portuñol de sus personajes literarios fronterizos; como le seguí el juego por un buen rato, cualquiera que hubiera reparado en nosotros creería que recién habíamos llegado desde el noreste uruguayo, sin saber que solo estábamos desembarcando de la propia ficción literaria de Ibargoyen.

Fecha:

23-03-2019 [08:37:13]



De:

Elena Liliana Popescu

Título Mensaje:

Para ti, querido Saúl

Comentario:


El tiempo no existe, la distancia no existe, sólo hay ahora y aquí para una verdadera amistad. ¡No hay olvido! ¡Sólo hay siempre!

***

SĂ POȚI PRIVI

Lui Saúl Ibargoyen

Ai vrea să poţi privi frumosul
în lumea ce te înconjoară,
dar suferinţa, ce leprosul
o-îndură, nu te înfioară?

Sau iadu-n care locuieşte
fără speranţe de ieşire
un biet nebun, ce îşi hrăneşte
doar cu coşmaruri a sa fire...

Ai vrea să poţi privi prin lespezi
cum noua viaţă se-nfiripă,
dar până gândul nu ţi-l lepezi,
cum poţi să te dezlegi de clipă

Şi de fiorul ce te-ngheaţă
când timpul pare a desface
tot ce ţi-e drag în scurta-ţi viaţă,
la neştiutele-i soroace?...

[del libro CLIPA ACEEA (Aquel momento, Ed. Eikon, Bucarest, 2018)]

QUISIERAS PODER MIRAR

A Saúl Ibargoyen

Quisieras poder mirar la hermosura
del mundo que te rodea,
pero el sufrimiento que padece
el leproso, ¿es que no te espanta?

O el infierno en el que vive
sin esperanzas de salir
un pobre loco que alimenta
su ser sólo de pesadillas...

Quisieras poder mirar a través de lápidas
cómo nace una nueva vida
pero hasta que no abandones tu pensamiento,
¿cómo podrás liberarte del instante

Y del escalofrío que te hiela
cuando el tiempo parece destrozar
todo lo que más quieres en tu corta vida,
a intervalos que desconocemos?...

***

De dincolo, dragul nostru prieten Saúl Ibargoyen ne va veghea și se va reuni cu alte mari suflete care au plecat, de asemenea, în eternitate. Dar, în același timp, marele poet om și prieten, Saúl Ibargoyen, va rămâne în inima noastră.

Desde el más allá, nuestro querido amigo Saúl Ibargoyen cuidará de nosotros y se reunirá con otros grandes almas que se han ido, igualmente, en la eternidad. Pero al mismo tiempo, el gran poeta, hombre y amigo, Saúl Ibargoyen, permanecera en nuestro corazón.

Fecha:

06-02-2019 [10:06:25]



De:

Lucía Izquierdo

Título Mensaje:

Carta de una habitante de Riomar a Saúl Ibargoyen

Comentario:

Escribí esta carta a Saúl luego de leer el manuscrito de "Llorar pa´delante"

Bienamado Poeta.

Hace algunos años, una vocecilla me repetía que abriera bien los ojos ante lo que estaba sucediendo-me alrededor, decía que todo lo que se suscita es importante para alguien y que, si yo no tenía los ojos bien abiertos, la poesía podía pasar justo frente a mí y no darme cuenta. Aquello me significaba una patraña de esas que les dices a los niños para que se emocionen y dejen de hacer preguntas fuera de lugar, pero fue hace seis años que comenzaste a escribir sobre la poesía que dolía desde hace ya tanto que no quiero acordarme.

Recordar ha sido un acto doloroso, pero debo reconocer que el leerte me ha hecho sentir acompañada, lo has hecho más fácil, tal vez lo digo porque también me has inventado, así, sin darte cuenta… o casi.

Lo cierto es que si no hubieras expuesto en aquellos años esa entrevista sobre la sangre en el sur, probablemente yo no sería hoy lo que soy, pues nesse momento fue como si mi cerebro encendiera un chip que no había encendido antes, sentí, pude ver, pude recordar la cara de aquellos que compartieron conmigo el dolor (los que salieron vivos y los que no), todavía puedo abrigar esas respiraciones de mocos y sujeira, sangue y todo eso reuniéndose por isso na minha sur, en mi Estado Mesoriental.

Sin embargo no era suficiente abrir y exponer las venas supurantes de nuestra historia; aún no nos vulnerábamos suficiente. En 2011 presentaste al mundo al sujeto que más terror nos dio a los mesorientales: Escipión Carrasco, "el machito", el más Torturador de los torturadores.

Yo también me confesé con el padre Pepe Iturrieta sobre la lucha que planeábamos por lo bajo, platicamos del dolor y de la necesidad de hacer algo, pero fue hasta tus letras que descubrí la cercanía de este luchador con aquel monstruo, fue hasta tus crónicas que descubrí su historia (quizá la recordé) y por ello, debo confesarlo, te odié un poco, pues me hiciste sentir lástima por aquel pobre niño abandonado a la nada y ante la toda otredad, me mostraste la humanidad anidada en el mito de la invulnerabilidad.

¡Putaseme!¡Zer arraio diozu! ¡Me emocioné y me preocupé terriblemente cuando estaban por juzgarle!, pese a haber sido una de sus presas, uno de sus juguetes durante la dictadura cívico-militar. Fueron mías unas de aquellas aspiraciones transmutadas de súbito en exhalación colectiva; no sé si fue una exhalación desmesurada, no vi a las palomas ni a los zanates o a los gorriones arrojados contra el aire, sólo pude centrarme en aquella inscripción de la camisa SSS007 y la doble eme de la cicatríz; fue ahí, en esa toma de mis recuerdos que pude entender la poesía, pude sentir que la poesía no habla siempre de cosas bonitas, pero sí lo dice bonito; usa el lenguaje para que aún lo más horroroso tenga facultades estéticas. Ahí, en medio del juicio de uno de los torturadores más terrível de todo el Estado Mesoriental yo no sentí el dolor, sino la frustración.

Yo tampoco sé el nombre de mi madre y no por ello he matado a nadie, pude sentir envidia de uno de los peores asesinos de la historia, pues al menos ahora, él tenía certezas que yo no; por el contrario, ahí surgió la duda que me ha llevado a escribirte estas líneas, pues ya no sé si soy una testigo o un invento tuyo que se ha vuelto colectivo; una serie de letras consecutivas que han encontrado cabida en una realidad cercana.

Me mudé a Cuautepeque buscando mi independencia de ti, pero no aguanté mucho tiempo, la plaza de los coyotes me hacía sentir que en cualquier momento emergerían nuevas letras que traerían consigo más recuerdos.

Volví a Riomar, volví a un lugar del que no recordaba haber salido, estaba segura de pertenecer a ese sitio pero no sabía por qué, sin embargo me ofrecía posibilidades de Volver... volver a algún lugar de esos que permiten estar lejos de todo y sin estar cerca de uno mismo. Siempre hubo alguien que hizo antes lo que uno descubre como nuevo, lo curioso de los juegos del Dios azar, es cuando eres tú quien descubre como nuevo algo que ha habías hecho, un camino que ya habías recorrido, un sabor que ya habías probado o un verso que ya habías repetido. Al padre Iturrieta lo visité algunas veces en la Mamá Grande, me acordé que viví ahí cerquita de la calle de las cinco esquinas, cerquita de María Laura.

La verdad es que no puedo entender cómo enuncias ese pasaje de mi vida como un sueño, para mí es la única y más vivida realidá; María Laura fue mi vecina, yo misma vi a Leandro bajar de ese camión y adentrarse en mi Matria, estuve ahí cuando el destino comenzó a perseguirlo, pude ver sus sueños y el modo en que se confundía pensándolos como realidad. Sus sueños ¿cómo pude ver sus sueños? todo relato está siempre en pasado, nada de analepsis o prolepsis entonces la misma carta, ésta ¿es un sueño en analepsis?,¿soy un sueño o soy la soñante?

Poeta. Te escribo desesperada porque ya ni sé que putas es la realidad; camino, veo, trabajo, recuerdo, aunque todo lo que percibo a través de mis sentidos puede terminar siendo un sueño, un sueño al que le doy sentido gracias a que tengo una consciencia, un Yo que hace todo por entenderse y explicarse, por creer que lo que le significa también ha significado para otros, que no soy la única perseguida por recuerdos, que no he sido la única que aquel viejo ciego ayudó a cruzar el umbral del reconocimiento, soy de ese grupo que ha crecido en Riomar aunque eso implique un constante llorar pa´delante sin voltear para atrás, viviendo el presente, escribiendo el presente aunque no esté segura de lo que significa.

Esa reiterada duda tal vez tuviera asidero en cierta concepción del tiempo, que es imaginado como una máquina de tres ruedas: la trasera, o sea el pasado, se resiste a girar en el mismo sentido que la rueda delantera; ésta, el futuro, procura realizar sus giros a una velocidad que no domina o no puede prever, y la del medio se estremece porque no logra dar sus vueltas en ambos sentidos simultáneamente. Por eso, el presente parece moverse en varias y desconocidas o inesperadas dimensiones, y en su estructura hay rincones inmóviles, como esos sitios no tocados por la muerte en medio de una terrible batalla.

No sólo de delirios semiconscientes se vive y creo que es momento de admitir que mi carta tiene fines más bien de suplicio delirante. Llevo buscando mi cédula de identidad durante ya varios días y temo haberla perdido; estoy segura que he sido escrita por ti, no es casual que pueda recordar haber estado en todos los sitios que decides narrar, yo creo que no es casual que sepa exactamente la distribución de Riomar y que sepa que prometiste mapas en la última presentación de libro que hiciste en el bar de hormigas. Saúl, me queda claro que cada quien hace patria o Matria a donde puede y se la lleva consigo, pero ¿qué hago con este eterno devenir a Riomar, con este saberme alguien sin nombre, sin ascendencia o descendencia? ¿qué hago con esta angustia de no haberme cruzado con Propercio, de pensar que yo debí haber sido Propercio, pero no sé cómo liberarme de la pluma? Yo encontré las hojas que acercaron a Cynthia a Propercio, a Dieguito, yo soy una habitante que quiere ser humana, que quiere ser.

Poeta. La violencia directa es la mamá de la historia, he sido violentada, he crecido mientras lloro en medio de toda la podredumbre que me rodea, he cambiado de habitaciones y de compañías, pero al final la Matria sigue doliendo en lo más hondo del sur y los libros lo siguen enunciando. Ya no quiero seguir siendo valiente y recordar algo que no me reconoce cuando me mira a los ojos. Ya lo dijo nuestro estimado Muahmud Ibn Al-Mahad: "Que impensados sacrificios no debemos realizar para que la sangrante libertad nazca en nosotros". Quiero ser libre, libre del dolor sin entrar en el autoengaño sobre de dónde vengo.

Bien dices que ¿para qué decir esto, para qué el pasado...? Tienes tus razones, (...). Hay que mirar pa´delante, aunque sea llorando...y ya ves que lloro, bien ni sé por qué. Creo que lloro porque entiendo que no volverás a hablar de mi tierra, he leído en tus ojos que cierras tus crónicas de dolor justo cuando empiezo a sentirme masoquista; la saga del desencanto ha quedado en tetralogía.

Te agradezco las letras; nos enseñan en la escuela que la historia la escriben los ganadores de las batallas pero ¿hay alguien que gane en esa clase de luchas? Y de ser así ¿los de abajo no podemos tener memoria? ¿tú mismo no puedes darme una memoria propia, dotarme de un nombre? Lo acepto Poeta, he buscado escribirte para tener algo más a qué arraigarme, porque quiero ser recordada por alguien, porque somos la revolución, somos una ciencia en general, un arte en particular; somos fragmentos de patrias y Matrias que dan vuelcos y que piden a gritos JUSTICIA.

Tus personajes son como versiones distintas de lo mismo, ojos que estuvieron situados en distintos puntos de una lucha bien dura, a luta em si conta, la lucha contra el tiempo y contra el recuerdo que querían que tuviéramos. Siempre habrá fuerzas dominantes, siempre habrá poesía que nos rodee y yo agradezco que hayas sido tú y Propercio quienes me hicieran recordar que no tengo más recuerdos que tus historias; quienes me volvieron persona; así de simple.

Lo que cada lector lee es solo la cáscara de un complicado acontecer siempre impermanente, tan subjetivo como colectivo. Y es por eso que me atrevo a escribir esta epístola tan larga, porque sé que dices que la identidad es como un oscuro objeto de deseo, sé que piensas (porque lo has declarado) que es inalcanzable aunque puedas aproximarte a ella, pero hoy te digo querido Poeta, que yo sigo llorando pa´delante gracias a que tú me llenaste de recuerdos y me dotaste de una identidad aunque nunca me hayas dado nombre; al menos no todavía. Ya se sabe que desde antiguo lo que no tiene nombre, lo que no ha sido bautizado, simplemente no existe… Pero una persona es más que su nombre…una persona no es como la llaman… o como lo establece un documento al nacer o al vivir o al morir; una persona es lo que es capaz de decir cuando algo le hace sentir.

Gracias por hacerme sentir para hoy decirte esto.
Lucía Izquierdo
Cuautepeque-Riomar
2013

Fecha:

30-01-2019 [09:23:24]



De:

Ricardo Bada

Título Mensaje:

De mi Diario : Así llegó Saúl a nuestras vidas

Comentario:

Por La Jornada Semanal me entero de la muerte de Saúl Ibargoyen. Imposible olvidar aquel día de 1970 en que Diny, mi esposa, regresó a casa (vivíamos entonces en el 29 del Karolinger Ring, al sur del casco viejo de Colonia, la del Rhin, no la del Sacramento) y descubrió a un hombre con una valija recostado junto a la puerta de la casa. No tuvo ni la menor duda. Le preguntó en español si estaba esperando a alguien, y el hombre le contestó de la manera más natural que sí (como si fuese natural que los colonienses, y Diny tendría que serlo, por su apariencia, hablasen todos español), que estaba esperando a César Salsamendi,
mi compañero en la redacción de la Radio Deutsche Welle y vecino nuestro en el 4.º piso; nosotros vivíamos en el 3.º. Así es que Diny le dijo que mejor subiese con ella a nuestro depto para que al menos pudiese esperar sentado, César y yo regresarìamos a casa alrededor de las 5 pm y era recién mediodía. Así fue como Saúl Ibargoyen hizo su aparición en nuestras vidas. Y desde entonces una amistad contra la que ni el tiempo ni la distancia pudieron hacer mella. ¡Chau, Saúl, hasta siempre!

Fecha:

29-01-2019 [04:10:28]



De:

GUILLERMO PALMA SILVA y Maricela De la Torre

Título Mensaje:

Ya te estamos extrañando

Comentario:

Saúl Ibargoyen, el poeta, el escritor nos ha dejado para recorrer otros espacios para divulgar su literatura; incansable y solidario con las nuevas voces de la poesía, donaba las regalías de sus libros para que otros fueran publicados.
Pero queremos hacerles notar que también escribió una obra de teatro allá en aquellos tiempos heroicos del exilio cuando otros de sus compatriotas uruguayos recorrieron el país llevando una obra hermosa con la que chicos y grandes disfrutaban y que años después publicamos para ser leída, y tal vez montada, por miles de niños de las escuelas de educación primaria de la Secretaría de Educación Pública cuando el libro fue adquirido para formar parte del acervo del Programa de Bibliotecas de Aula y Escolares de todo el país. Fue un gusto para todos, para Saúl, para Mariluz su esposa y dramaturga, para sus amigos, saber que la obra sería repartida y leída en miles y miles de salones de clase.
Todavía escuchamos desde nuestros ojos las bellas letras de alta literatura, pero al alcance de los niños, de los simpáticos y entrañables payasos de "Los amigos de Candelita" que además de arrancarnos sonrisas y hasta carcajadas, nos hacen reflexionar en la amistad, la solidaridad y la alegría de tener motivos para seguir adelante a pesar de las dificultades y las volteretas de la vida:
[Serrucho: Aquí viene Candelita con una manzana, a ella le encanta iluminar este número.
(Murmullos alegres de Candelita; cae una manzana que los tres se disputan, la fruta escapa saltando ya que tiene una cuerda atada, Churrinche la persigue y finalmente se apodera de ella)
Churrinche: ¡Mía, mía (intenta comerla y los otros se lo impiden).
Serrucho: ¡No, no, es para el número de Guillermo Tell!
Churrinche: ¡Dile a Guillermo Tell que consiga otra!...]

Gracias Saúl por todo lo que nos enseñaste, por todo lo que compartiste con tus editores y por los momentos de vida artística y cultural con que llenaste muchos espacios en esta ciudad y este país. Ya nos estás haciendo falta.

Fecha:

21-01-2019 [18:01:06]



De:

Raúl Bravo ferrer

Título Mensaje:

El poeta y yo

Comentario:

El poeta y yo
a la memoria de Saúl Ibargoyen

Después de todo, de eso se trata todo esto.
No somos solamente huella,
marca residuo etiqueta
rastro señal letrero
a mitad de la noche
en medio de la nada
de esta ciudad tan ruidosa
en donde la luz no espera
y el hambre no se apaga

A mitad de la noche
en medio de vértigos deshechos
te preguntas qué has hecho
con el mismo afán de ese niño
que aún no cree que vive lo que está viviendo
y juega con las palabras que no sabe cuando desaparecerán
cuando perderán su sonido o su signo
con el que pueda regresar a las calles del viejo Uruguay

A mitad de la noche
me enteré llorando
que el poeta de dudosa especie
-el Gran Cambalache-
había muerto

¿Quién detrás del corazón
moviéndolo lentamente
nos salvará de esta sucia altura
que nos domina sin fin?

¿Quién tendrá respuestas aunque no siempre coincidan
para todas las preguntas? ¿Quién desde un espacio traslúcido
aún no escrito nos pregunta y responde en un solo soplo?

Saúl ha muerto y me importa un carajo nos saber cuál es el nombre
de la enfermedad que lo enfrió y me arrebató su cuerpo sin aviso y sin violencia
una madrugada entre el desapego y el deseo

¿Quién sustituirá al cantor entre los cantores?
¿Quién dice sí? Que se ponga de pie el escriba de nuevo
entre los escribas de pie que ya han sido y los que faltan por nacer
Al día siguiente
el pincel o cálamo o lápiz
o teclado esperan al escriba de pie otra vez

Nada se ha perdido

Fecha:

20-01-2019 [01:38:07]







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