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Casa con olores

El opaco olor de la recámara
cocinándose en polvos corporales:                            
en calcetines desorbitados más allá del sótano
caído debajo de las camas:
en cobijas tronchadas a cuchillazo de insecto:
en zapatillas deslenguándose:
en faldas contaminadas por viejos almuerzos:
en espejos olientes a carnes desgonzadas.
Y la fría fetidez del cuarto de aseo
su silla de mármoles enverdecidos
sus palanganas minerales
su pila lustral de plástico rajado
sus orinales de burbujas malignas
sus cepillos de podrida calvicie.
Y el olor de las botellas
con su vino de uvas cuarteadas
con su vinagre de ácidos carbones
con sus leches de suero petrificado
con los perfumes de Italia y sus alcoholes deshuesados.
Y la jedentina de los platos en extravío:
de las ollas con sus grasas fosilizadas:
de los tenedores estériles:
de las cucharas sin su destino de sopas y café:
de las servilletas que envuelven bizcochos desdentados.
Y el flujo de polvorosas precipitaciones
donde sobreviven los cadáveres
de las tarjetas entristecidas
de las cartas sin traducir
de los almanaques ilegibles
de los documentos inciertos
de las inexplicables fotografías.
Y los miasmas atraviesan como venas
la sustancia del clima acorralado
en la sala de las manducaciones:
se encogen entre élitros y antenas y garfios
apegados a una dispersión
de baldosas en martirio:
se hunden en su origen de migajas descompuestas
y pantanos verticales.
Y la tufarada que desinfla las bolsas de nailon
adentro de otras bolsas
henchidas de gases sombríos
y de una pedacería de platos de cartón
de pañuelos oscurecidos
de cucharas salvajes.
Y los escupidos vapores
en las cañerías insondables
y los trajes invictos
y los libros ciegos
y los cristales leprosos
y los condones vírgenes
se disgregan en otros olores y distancias
cuando alguien rompe cortinas
y rasga puertas
y fractura llaves y memorias
para que el viento de marzo
le queme las nacientes narices
y los párpados.



De: Poesía reciente (1995/2003)


SAÚL IBARGOYEN




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