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Yo soy el gran blasfemo
de Le髇 Felipe


    Editora del fonograma:
    Voz Viva de M閤ico. UNAM

en la voz de Le髇 Felipe    


Yo soy el gran blasfemo



El grito suena bien
en el vientre de la cueva,
el salmo bajo el mediod韆
de los templos
y la canci髇 en el crep鷖culo...
El grito es el primero.

Hay un turno de voces:
yo grito, t rezas, 閘 canta...
El grito es el primero.

Y hay un turno de bridas:
閘 las lleva, t las llevas, yo las llevo.
Y a la hora de las sombras subterr醤eas
la blasfemia reclama sus derechos.

Los caballos piafan ya enganchados
y la carroza aguarda...
縌ui閚 la lleva?
Yo: el blasfemo.
Yo la llevo, yo llevo hoy la carroza,
yo la llevo.
蓅te es el poeta,
t eres el salmista,
閟e es el que llora,
t eres el que grita...
yo soy el blasfemo.
Yo la llevo. Yo llevo hoy la carroza,
yo la llevo.
rriba! ubid todos!
amos hacia el infierno!

La aijada tiene su ritmo,
y la tralla, y el frito, y el aullido...
y la blasfemia del cochero.
rre!
鷖icos, poetas y salmistas;
obispos y guerreros!
Voy a cantar.
Vida m韆, vida m韆,
y! y! y!
Vida m韆, vida m韆,
tengo un ojo pita駉so
y el otro con ictericia.
Vida m韆, vida m韆,
y! y! y!
Esta es mi copla,
la copla de mi carne,
la copla de mi cuerpo.
Mas si mis ojos est醤 sucios
los vuestros est醤 ciegos.
鷖icos, poetas y salmistas;
obispos y guerreros!
Voy a cantar otra vez.

El viejo rey de Castilla
y! y! y!
El viejo rey de Castilla
tiene una pierna leprosa
y la otra sifil韙ica.
El viejo rey de Castilla
y! y! y!
Esta es la copla de mi tierra,
la copla de mi reino.
Mas si mi reino est podrido
su esp韗itu es eterno.

鷖icos, poetas y salmistas;
obispos y guerreros!...
Llevadme de nuevo el comp醩.
En los cuernos de la mitra
y! y! y!
En los cuernos de la mitra
hay una plegaria verde
y otra plegaria amarilla.
En los cuernos de la mitra
y! y! y!
蓅ta es la copla de mi alma,
de mi alma sin templo
porque la bestia negra
apocal韕tica,
lo ha llenado de esti閞col.

Tres veces cant el gallo,
tres veces neg Pedro,
tres veces canto yo:
por mi carne,
por mi patria y por mi templo...
Por todo lo que tuve y ya no tengo...

rre! rre! rre!
amos al infierno!
T con el la鷇, 閟te con el salterio,
aquel con la bocina, 閟e con su lamento,
vosotros con la espada,
y yo, como Don Juan y como Job,
maldiciendo, blasfemando...
cada cual con su instrumento.

Vamos bien,
no hemos errado el sendero.
Conjugad otra vez:
閟te es el poeta, t eres el salmista,
閟e es el que llora, t eres el que grita.
Yo soy el blasfemo...
縔 el sabio? 緿onde est el sabio?
h, tu!
T que sabes lo que pesan las piedras
y lo que corre el viento...
緾u醠 es la velocidad de las tinieblas
y la dureza del silencio?
縉o contestas?...
Pues las bridas son m韆s. Yo la llevo,
yo llevo hoy la carroza, yo la llevo.
M鷖icos, sabios, poetas y salmistas,
obispos y guerreros...
Dejadme todav韆 preguntar:
縌ui閚 ha roto la luna del espejo?
縌ui閚 ha sido?
縇a piedra de la huelga,
la pistola del g醤gster,
o el tap髇 del champa馻
que dispar el banquero?
縌ui閚 ha sido?
縀l canto rodado del poeta,
el recul髇 del sabio,
o el empuj髇 del necio?
縌ui閚 ha sido,
la vara del juez, el b醕ulo o el cetro?
縌uien ha sido?
縉adie sabe qui閚 ha sido?
Pues las bridas son m韆s.
;Adelante! rre! rre!...
amos hacia el infierno!
Ya no hay otro camino.
Llegaremos a tiempo?
Antes de que amanezca?
獶esde luego.
Y para hacer m醩 corta la jornada
ahora cantaremos en coro,
y cantaremos las coplas
del Gran Conserje Pedro.
Yo llevar la voz cantante
y vosotros el estribillo
con l鷊ubre ritmo de allegreto.

Copla:
Vino la guerra.
Y para hacer obuses y torpedos
los soldados iban recogiendo
todos los hierros viejos de la ciudad.
Y Pedro, el Gran Conserje Pedro,
le dijo a un soldado:
玊omad esto...
Y le dio las llaves del templo.

Estribillo:
Pedro, Pedro...
El Gran Conserje Pedro
que ha vendido las llaves del templo.

Copla:
Pedro... Te dijo el Se駉r de los Olivos
cuando heriste con tu espada al siervo:
玀ete esa espada en la vaina,
que yo s a lo que vengo.
Y la metiste...
con las cajas de caudales en el templo.

Estribillo:
Pedro, Pedro, el Gran Conserje Pedro,
amigo de soldados y banqueros.

Copla:
Y ahora tenemos que ir al cielo
dando un gran rodeo
por el camino del infierno,
cavando un largo t鷑el en el suelo
y preguntando a las ra韈es y a los topos,
porqu ya no hay campanas
ni espada馻s,
Pedro, y los p醞aros...
todos tus p醞aros se han muerto.

Estribillo:
edro, Pedro,
todos tus p醞aros se han muerto!

Sin embargo, se駉res,
yo no soy un esc閜tico
y hay unas cuantas cosas en que creo.
Por ejemplo, creo en el Sol,
en el Diluvio y en el esti閞col;
en la blasfemia,
en las l醙rimas y en el infierno;
en la guada馻 y en el Viento;
en el lagar,
en la piedra redonda del amolador
y en la piedra redonda del viejo molinero;
y en el hacha que derriba los 醨boles
y descuartiza los salmos y los versos;
en la locura y en el sue駉...
y en el gas de la fiebre tambi閚 creo,
en ese gas ingr醰ido,
expansivo y et閞eo,
antifilos骹ico,
antidogm醫ico y antidial閏tico
que revienta los globos...
los grandes globos,
los globitos y el cerebro.

Y creo que hay luz en el rito,
luz en el culto y luz en el misterio.
Creo que el agua se hace vino,
y sangre el vino,
sangre de Dios y sangre de mi cuerpo.
Creo que el trigo se hace harina
y carne la harina...,
carne de Dios y carne de mi cuerpo.
Creo que un hombre honrado
cuando nos da su pan
tiene el cuerpo de Cristo entre los dedos.
蓅te es mi credo.
蓅te es mi viejo credo y pronto ser el vuestro.
Ya lo ir閕s aprendiendo.
Con 閘 entraremos por la puerta norte
y saldremos por el postigo del infierno.
El infierno no es un fin, es un medio...
Nos salvaremos por el fuego.
Y no es un fuego eterno.
Pero es, como las l醙rimas,
un elevado precio
que hay que pagarle a Dios,
sin bulas ni descuentos,
para entrar en el reino de la luz,
en el reino de los hombre,
en el reino de los h閞oes,
en el reino que vosotros
hab閕s llamado siempre
el reino beat韋ico del cielo.
amos all!
縀stamos todos?
Hagamos el 鷏timo recuento:
蓅te es el salmista,
el que deshizo el salmo
cuando dijo con ira y sin consejo:
玊 eres el Dios que venga mis agravios
y sujeta debajo de m, pueblos.
Y 閟te es el poeta luciferino,
el que invent el poema
esterilizado y antis閜tico
y guard en autoclaves la canci髇,
puritano, orgulloso y fariseo.
h, puristas y estetas!
A鷑 no est limpio vuestro verso
y su 鷏tima escoria ha de dejarla
en los crisoles del infierno.
Aqu van los artistas sodomitas,
los pintores bizcos
y los poetas inversos.

No llor閕s.
Pero no dig醝s tampoco
que la Luz y el Amor se ven mejor
torciendo la mirada o torciendo el sexo.
Ni llanto ni ufan韆. Vamos al gran taller,
a la gran fragua
donde se enderezan los entuertos.
Aquel es el que grita,
el hombre de la furia,
y aquel otro el que llora,
el hombre del lamento.
All va el rey leproso y sifil韙ico,
閟te es el sabio t韒ido,
cargado de tarjetas y de miedo.
Aqu van el juez y el g醤gster
los dos juntos en el mismo verso.
蓅te es el Presidente
dem骳rata y guerrero
que desnud la espada en el verano
y debi desnudarla en el invierno.
y del que se arm tan s髄o
para defender su granero,
y no se arm
para defender primero el pan de todos!
y, del que dice todav韆:
nos proponemos conservar lo nuestro!
All va el demagogo,
aqu閘 es el banquero,
閟tos son los cristianos
-que ahora se llaman los 玞risteros-
Y 閟te es el hombre de la mitra,
la bestia de dos cuernos,
el que vendi las llaves...
el Gran Conserje Pedro...

qu van todos!
Y aqu voy yo con ellos.
Aqu voy yo tambi閚,
yo, el hombre de la tralla,
el de los ojos sucios... el blasfemo.
S. Ahora ya sin hogar y sin reino
sin canci髇 y sin salmo,
sin llaves y sin templo...
yo la llevo,
yo llevo hoy la carroza, yo la llevo.

Se va del salmo al llanto,
del llanto al grito, del grito al veneno...
rre! rre!
 se gana la luz desde el infierno!



LE覰 FELIPE


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