sitemap
Palabra Virtual
sguenos en twitter

Si utilizas un telfono mvil o celular o bien una tablet asegrate que el browser sea compatible con flash para poder escuchar los poemas.

Comparte el poema con tus amigos

Copia y pega este enlace en un mensaje instantneo o de correo electrnico

Comparte el poema en tu blog o pgina personal

Copia y pega este enlace en tu blog o pgina personal





Erstrato
de William Ospina


    Editora del fonograma:
    H.J.C.K.

en la voz de William Ospina    
Colaboracin: lvaro Castao Castillo, fundador y director de la emisora HJCK    


Erstrato



Arriba la colina se prolonga en un sueo,
recias salas simtricas que alz el orgullo al cielo,
y en su hondura una piedra monstruosa pide ofrendas,
ms negra que el abismo, ms antigua que el miedo.
La piedra es Artemisa. Yo no soy ms que un hombre,
condenado a saltar en ceniza al silencio,
pero aqu estoy, desnudo, midiendo el podero
de esta ordenada injuria que los hombres veneran.
Los ancianos me asedian con desprecio y nostalgia,
quieren dar a sus hijos mi rostro las doncellas,
sus vientres me prometen mi fraccin de infinito,
slo en sus hijos frgiles el futuro me espera.
Morir y s que nadie sabr de m ms tarde,
nadie bajo los ltimos, reverdecidos, cielos.
Quin recuerda al artfice que prefij este templo?
Quinsabe qu secretos sepult en sus espejos?
Qu presagio de escombros conjuran sus pilares?
Qu angustias de una carne narran sus frisos blicos?
Tal vez la piedra oscura que es Artemisa y Hcate
evoca un cuerpo cruel que oscureci su tiempo.
Borrado todo. Instantes. Nombre. Rostro. Destino.
El soador ya es polvo y an gime en pie su sueo.
Oro an los hexmetros y es ya un fantasma Homero.
Yo quise tejer msicas con mi fuga y fue en vano,
intent firmes piedras con el humo y la niebla:
duras lunas doraron de burlas mi fracaso,
serenos, crueles dioses desdearon mi esfuerzo.
Fidias da eternidad a lo que toca, cambia
las rameras en diosas porque los dioses lo aman,
Sfocles nombra un perro y el perro asciende al cielo,
de los labios de Pndaro vuelan abejas de oro
y en mis manos proscritas se arruina lo ms bello.
Pero hay un Dios ms claro y antiguo que la Aurora,
un Dios que alza sus templos bruscamente en las cosas,
l dar vuelo al odio que se encharca en mi sangre,
l pondr en mi alma estril engendrar destrucciones.
Quise romper los mrmoles que en los sueos se animan,
derribar como un potro los aurigas de bronce,
destejer como el ciego los amantes trenzados,
pero hay algo ms fuerte que ofrendar a la ruina,
sembrar la semilla de un bosque de odio y prpura
y guardar un puado de ceniza en el viento
siglo a siglo este nombre que las piedras desdean.
Nadie me olvidar. Soy mortal. Pero hoy mismo
tendrn duelo los dioses en sureino. Estoy solo
y arriba, en la colina, la maravilla espera.
Maana ser escombros. Cambiar en humo
todas sus molduras de sndalo, sus redes de soberbia.
Espejo de los hombres, voy a quebrarte ahora.
La noche es ciega y soplan los cipreses. La espada
no podr contra el vido poder que arde en mi mano,
que avanza entre los lirios, que el vano viento aviva,
que crece y traza arriba mi memoria en lo inmenso.



De:La luna del dragn



WILLIAM OSPINA


Copyright Derechos reservados del titular.

Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.



regresar a la pgina anterior 































Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.

El Portal de la Palabra Virtual no persigue ningn fin de lucro ya que tiene como objetivo exclusivamente el carcter cultural y educativo de difundir la poesa hispanoamerica.



Copyright 2006-2008 Palabra Virtual Inc. Todos los derechos reservados.
Copyright 2006-2008 Virtual Word Inc. Worldwide Copyrights.

152 visitantes activos
en este momento


           visitas nicas