sitemap
Palabra Virtual
sguenos en twitter

Si utilizas un telfono mvil o celular o bien una tablet asegrate que el browser sea compatible con flash para poder escuchar los poemas.

Comparte el poema con tus amigos

Copia y pega este enlace en un mensaje instantneo o de correo electrnico

Comparte el poema en tu blog o pgina personal

Copia y pega este enlace en tu blog o pgina personal





El primer recuerdo
de Griselda lvarez Ponce de Len


    Editora del fonograma:
    Voz Viva de Mxico. UNAM

en la voz de Griselda lvarez Ponce de Len    


El primer recuerdo



Desde cuando tenemos memoria del primer recuerdo? Creen ustedes en los famosos traumas de la tierna infancia? Los psiclogos peditricos han encontrado una veta minera an en tiempo de crisis?

Porque luego escucho que al senador Fulano le quitaron el chupn de manera brusca y precoz cuando era beb y el psiclogo descubre que por eso se dedica ahora al "chupe" (viene de chupn) con grave deterioro del pacto federal. Y que a fulanita la separaron de manera prematura de su osito de peluche y ahora es capaz de todo, todo, para juntar y tener un abrigo de mink?

De los cuatro aos de edad tengo un recuerdo terrible, el primero. Sin embargo, me considero una mujer normal, ms o menos, sin ninguna pataleta porque tratan de ganarme la curul. Nunca he presentado un shock porque me enfrent a personas que han tomado un diplomado para hablar mal de mi partido.

S, normal, con tendencia al pacifismo, con marcadas inclinaciones para ayudar al prjimo.

El recuerdo lo conservo claro y fino como una pelcula que corriera lenta y claramente.

Estoy sentada en una silla de tijera color amarillo claro con unos bordados como interrogaciones de color verde. Es de grueso pao. Lo s porque muchos aos despus la he de encontrar en el cuarto de los tiliches.

La silla es pequea como yo.

Ya casi va a salir el sol. Un vaho caliente viene del jardn y se oyen trinos por dondequiera.

De repente entra mi madre a la recmara. Lleva una bata rojo oscuro, los largos hermosos, semirrubios cabellos sueltos, va descalza y camina de prisa. Se sienta frente al espejo del tocador y toma un objeto que no conozco. Despus sabr que se llama estilete. Se abre la bata y se descubre los senos blanqusimos y exuberantes. Ahora, trata de enterrarse el arma pero seguro tropieza con algo duro porque la saca y la vuelve a hundir con igual resultado.

Yo ya conozco la sangre porque varias veces mis rodillas han sufrido descalabraduras cuando me he resbalado duramente. Pero esta sangre que veo es mucha y me da miedo. Quiz si yo gritara ya no saldra. Ella tiene los ojos cerrados pero no se ha cado de la silla.

Entra mi padre y ms gente. Gritan todos y van de un lugar a otro. Son tan altos que ya no veo dnde est mi mam. Rasco las interrogaciones verdes de mi sillita de tijera. Entonces alguien grita muy fuerte: "Ay, si aqu esta la nia!"

Quiz ese mismo alguien me toma en brazos. Siento que subo por el aire mientras que se bajan las lmparas y los espejos. Estoy mucho ms alta, me hacen carios, muchos carios y me dan azcar. No s por qu.


k


Mi madre era la hija menor de la familia Ponce de Len y la nica mujer. La haban precedido cuatro varones: Aurelio, Rafael, Juan y Guillermo. Creci consentida y llena de mimos en un hogar opulento. Nunca haba tenido una pena. Hacan todos la voluntad de la menor.

A su tiempo contrajo matrimonio con mi padre. l era un hacendado de polendas y de contradicciones. Tosco y tierno, carioso con mi madre y enamoradizo con quien poda. Sus ojos hermosos le valieron el mote de El Moro. Tambin le dijeron Capacha por la hacienda del mismo nombre. Esa maana de mi primer recuerdo se haba levantado en la oscurana del amanecer y mi madre al no encontrarlo en la cama se haba encaminado a los cuartos de servicio...

Yo, por el calor del trpico, de vez en vez me despertaba al alba y me gustaba pasarme a la recmara de mis padres, como ese da.

Aos ms tarde complet el rompecabezas con informes y chismes y entend por qu mi madre haba intentado suicidarse pinchando en costilla dos veces. Mala torera y guapsima seora no educada a soportar el sempiterno adulterio de los esposos.

A mi no me lleg el trauma por extraa reaccin. Ni modo Sigmund Freud!




GRISELDA LVAREZ PONCE DE LEN


Copyright Derechos reservados del titular.

Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.



regresar a la pgina anterior 































Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.

El Portal de la Palabra Virtual no persigue ningn fin de lucro ya que tiene como objetivo exclusivamente el carcter cultural y educativo de difundir la poesa hispanoamerica.



Copyright 2006-2008 Palabra Virtual Inc. Todos los derechos reservados.
Copyright 2006-2008 Virtual Word Inc. Worldwide Copyrights.

170 visitantes activos
en este momento


           visitas nicas